Aquagym en el mar o en la piscina de un hotel all inclusive y tragos en una playa de arena blanca y aguas turquesas. Trekking entre lagos y montañas. Shopping en malls gigantescos. Clases de yoga en las sierras.
Las opciones elegidas por las mujeres de más de 50 años se van multiplicando a medida que crece la tendencia de viajar solas o con otras mujeres en plan de desconexión total y descanso.
Operadores turísticos, hoteles, guías y hasta estudios académicos coinciden en que este segmento es el que más creció en la industria del turismo, mientras las consultas para mujeres que viajan en solitario han aumentado un 30% a nivel mundial en los últimos cinco años.
Pero como toda tendencia, no hay una sola variable para explicar su motor y alcance. Un reciente informe del Centro de Investigaciones de UADE revela que las mujeres +50 utilizan el turismo “para reorganizar su vida después de décadas de sobrecarga, viajando cada vez con mayor autonomía… Están protagonizando una de las transformaciones culturales menos visibilizadas de la actualidad”.
Cuando la jubilación está en un horizonte más cercano o ya es una nueva realidad, las mujeres empiezan a enfocarse con más énfasis en su propio bienestar y descanso, organizando planes gratificantes.
Después de décadas de trabajos y de cuidados familiares (la mayoría sigue recayendo en las mujeres, que además, suelen tener salarios más bajos que los hombres y menos acceso a puestos jerárquicos), las motivaciones que impulsan los viajes suelen ser emocionales, a partir de cambios familiares significativos: nidos vacíos, migración de hijos, duelos y/o separaciones.
Pero también, cada vez más mujeres que tienen pareja deciden darse un espacio para viajar solas o con sus amigas, sus madres o sus hijas.
Al mismo tiempo, para viajar se necesita autoconfianza, buena movilidad y estado físico. Por eso, los expertos hablan de un bienestar femenino +50 que se define por “recuperar energía, disfrute y decisión sobre el propio cuerpo y tiempo”.
Y linkean la tendencia de las viajeras con el hecho de que seis de cada diez mujeres mayores de 50 realizan actividad física de manera regular, integrando caminatas, yoga, ejercicios de fuerza, pilates, baile o gimnasia como parte de su rutina.
“El deporte impulsa el turismo femenino: sentirse fuertes y activas habilita viajes más lejanos, más exigentes y, en muchos casos, en modalidad solo travel (sin la compañía de alguien)”, señala el informe de UADE.
No hay que perder de vista el impacto en la salud mental: “Planificar entrenamientos y viajes potencia neurotransmisores asociados al bienestar, fortalece la autoestima, la autoeficacia y estimula el desarrollo cognitivo”, sostiene.
En tiempos en los que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara el período 2021–2030 como la “década del envejecimiento saludable”, las mujeres +50 son quienes lideran esa agenda, en una etapa en la que se busca bienestar integral, conexión social y autoconocimiento.
A su vez, la Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte arroja que el 70,4% de las encuestadas realizan actividad física tres veces o más a la semana frente al 66,9% de los hombres.
“Hoy las mujeres quieren sentirse bien, cuidar de su salud física y emocional, generar nuevos espacios de interacción entre mujeres y alcanzar nuevos desafíos”, destaca Julieta Olivera, directora del Departamento de Psicología de UADE
Este empoderamiento físico se traduce en el terreno del turismo: la mujer +50 viaja más, viaja sola, se atreve a destinos desafiantes y elige experiencias que combinan cultura, naturaleza, crecimiento personal y vínculos significativos.
Según afirma Olivera, “la tradición indicaba que las vacaciones eran familiares o en pareja. Hoy las mujeres no tienen que pedir permiso a nadie, hay una aceptación cultural que da lugar a estas nuevas actividades. Por ejemplo, el turismo con amigas antes era algo impensado”.
Las agencias de viajes empezaron a ofrecer propuestas diseñadas por y para mujeres, considerando distintas variables al proponer los destinos: seguridad, paisajes, clima, actividades recreativas y la posibilidad de hacer nuevas amigas.
Incluso, surgieron emprendimientos que trabajan solo con mujeres +50.
Erica Martínez, creadora de “Mujeres de Viaje”, organiza salidas de 20 pasajeras: a veces, viajan la madre con la hija o la abuela con la nieta; otras veces, van señoras casadas, pero a los maridos no les gusta viajar o no les gusta el destino. O simplemente, son amigas que quieren pasar unos días juntas más allá de su situación personal.
“No se trata de una tendencia pasajera, sino de una categoría en expansión dentro de la industria turística. A nivel global, distintos operadores vienen desarrollando propuestas específicas para mujeres, en respuesta a una demanda concreta que valora especialmente la seguridad, la contención del grupo y la posibilidad de generar vínculos durante el viaje”, señala Vanesa Crupnicoff, CEO de la agencia.


